Algunos lugares son más que un simple hogar. Guardan recuerdos, silencio, risas y la sensación de haber llegado. Esta finca es precisamente uno de esos lugares. Nuestro proyecto apasionante.
Enclavado en el paisaje, en una paz absoluta, casi atemporal. Y, sin embargo, la vida está al alcance de la mano: Llucmajor —el pueblo, el mercado, el primer café de la mañana— está a solo diez minutos. Este singular equilibrio entre aislamiento y conexión es lo que nos conmovió desde el principio.
Renovamos esta casa con gran dedicación y cuidado, como si fuéramos a quedarnos para siempre. Con cariño, sin concesiones, con el deseo de crear un lugar que se sienta como en casa. Cada habitación evoca calidez, generosidad y el tranquilo lujo de no tener que elegir
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entre cercanía y libertad.
El jardín es espacioso y está lleno de pequeños rincones. Rincones románticos invitan a la relajación, a leer un libro a la sombra, a conversar al atardecer, a un momento de soledad. A pesar de su tamaño, es muy fácil de cuidar, como si solo quisiera brindar alegría y mantener la paz.
La gran piscina con jacuzzi integrado se convierte rápidamente en el corazón de la casa. La terraza ofrece vistas panorámicas, mientras que el pequeño patio proporciona una sensación de seguridad, el lugar perfecto para el primer café del día o la última copa de vino.
Once habitaciones ofrecen espacio para familias, amigos y generaciones. Para visitantes bienvenidos. Para las risas de los niños, las largas tardes y las mañanas tranquilas. Aquí todos encuentran su lugar sin sentirse perdidos.
La planta superior está dedicada a la vida privada: un amplio, luminoso y acogedor salón con cocina abierta y comedor. El dormitorio principal, con su amplio baño y bañera de hidromasaje, ofrece un espacio privado. Un despacho y dos dormitorios más, cada uno con baño en suite, completan esta planta.
La planta baja se abre a dos unidades independientes, cada una con su propia entrada, dos dormitorios y un baño, ideales para invitados, hijos adultos o abuelos. Conectadas pero independientes.
Esta finca no es un objeto. Es un sentimiento.
Y deseamos personas que no sólo reconozcan este sentimiento, sino que lo lleven adelante, con el mismo respeto, la misma alegría y el mismo corazón con el que se creó este lugar.